La hipoteca, en el contexto de la Ley de Segunda Oportunidad, es el derecho real de garantía que grava un bien inmueble en favor de un acreedor. Se regula en los arts. 104 y ss. LH y en la Ley Hipotecaria.
Otorga al acreedor la facultad de ejecutar el inmueble hipotecado en caso de incumplimiento del deudor, asegurando así el cobro de la obligación garantizada. La hipoteca mantiene su eficacia frente a terceros y en procedimientos concursales, pudiendo ejercitarse incluso cuando el deudor principal se encuentre en situación de insolvencia. Este mecanismo proporciona seguridad jurídica en las operaciones de crédito y permite a los acreedores disponer de un recurso adicional para la recuperación de sus créditos.