En el marco de la Ley de Segunda Oportunidad, esta resstructuración se refiere a la modificación global de las condiciones financieras de un deudor, incluyendo plazos, intereses y garantías, para restaurar su solvencia. En el ámbito empresarial se regula en los arts. 583 y ss. TRLC.
Su objetivo es ajustar las obligaciones a la capacidad real de pago del deudor, evitando situaciones de insolvencia irreversible. La reestructuración puede llevarse a cabo mediante acuerdos extrajudiciales, refinanciaciones o planes aprobados judicialmente, y busca compatibilizar la recuperación parcial o total de los créditos con la continuidad económica de la empresa o del deudor. Constituye una herramienta preventiva y correctiva que reduce riesgos de liquidación y facilita la rehabilitación financiera.